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Identidad de alumno

Identidad de alumno

¿Hay una identidad de alumno? ¿qué cosas podemos plantear que nos define como alumnos? ¿qué significa ser alumno? La pregunta fue dirigida a los alumnos y alumnas de 5º de psicopedagogía en la asignatura Asesoramiento curricular a centros y profesores. ¡¡¡¡Vaya sorpresa¡¡¡. ¿En qué coincide la mayor parte de ellos?. En que ser alumno significa, obedecer, no responder a los propios impulsos, repetir información, callar frente a una pregunta, no criticar... Según Barbier J.M., la identidad puede ser definida como un producto de la práctica. Contrariamente a lo que se cree no se trasmiten conocimientos, se organizan experiencias y esos actos y esas espxeriencias dejan en la personalidad un sedimento.

Si eso es lo que se propone la escuela y la universidad, menudo exito. Si es que puede ser cierta la hipótesis de que la identidad de los profesores se construye teniendo como base la experiencia de alumno, tenemos mucho que trabajar ahi. Menos mal que se aprende actuando y que la identidad se transforma en esa practica . ¿Tendremos las llaves para poder hacerlo? ¿En qué medida nuestra propia identidad como profesores hoy en día permite que los alumnos rompan con lo anterior?

 

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5 comentarios

Boris Mir -

Estimada amiga,
en efecto, ser alumno es un oficio. Supongo que conocerás a Perrenoud, sociologo de la educación, que trata el tema de forma brillante. En su libro "La construcción del éxito y del fracaso escolar" (1996) aborda el tema del oficio de alumno y de la fabricación de la excelencia escolar. Un gran libro.

Un cordial saludo,
Boris

Adriana -

Muchas gracias
Adriana

Juan Lapeyre -

Creo que el sistema, del que deriva esa gramática, no cambia por la acción individual, sino por la acción individual concertada (pero sin consigna). Creo que la comunicación, el compartir experiencias, nos van cambiando. Al menos, el solo incremento de comunicación entre personas (como personas y no como espectadores) ya es el inicio de un verdadero conocimiento del otro. Y eso es el inicio del cambio. Sí, el sistema abre muchas bocas y nos agota. A lo mejor, las energías de otros te puede ayudar a alejar esa neblina del ánimo. Como dicen los suizos, ¡dadme nuestra navaja y cambiaremos el mundo! (bueno, no lo dicen, pero puede ser). Allá va una sonrisa de un amigo bloguero.

Adriana -

Creo que tenemos mucho que ver, no como individuos pero sí desde el punto de vista del rol social. La escuela tiene una gramática y en la mayor parte de las veces es muy difícil transgredirla. ¿Cómo hacerlo? Me estimulan los proyectos en donde se visualiza algún tipo de cambio, pero eso no se generaliza con facilidad. El sistema se come mucha energía. Hoy estoy un poco pesimista, espero que mañana mis ánimos mejoren y ya vuelva a pensar qaue tenemos la suficiente fuerza para cambiar las cosas.

Juan Lapeyre -

Sí, excelente reflexión. "Ser alumno" es un rol social. A veces, ¿no decimos que un amigo se pone "profesoral" cuando empieza a hablarnos como que no entendemos y nos quiere explicar con "paciencia"? ¿Acaso no sentimos que somos "disminuidos" por esa actitud? Es preocupante lo que dices, por ambos lados. De verdad, da que pensar. Si los adultos se sienten así, ¿de dónde vendrá ese sentimiento?, ¿hemos hecho algo (como maestros) para cambiarlo?
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